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¿Por qué necesito saber acerca
del trauma psicológico?

Lo que pasÓ No necesariamente quedó en el pasado…

Todas nuestras experiencias tienen la posibilidad de dejar una huella en nosotros y lo que hace que exista esa huella es la intensidad emocional asociada a lo que hemos vivido. Es decir, mientras más intenso es lo que siento en un momento determinado, es más probable que eso me marque. Las emociones que dejan huellas o que nos marcan determinan cómo pensamos, cómo nos vemos a nosotros mismos y al mundo, haciendo que lo que sentimos sea de lo más importante en cómo se desarrollan nuestras vidas.

Huellas del pasado que influyen negativamente en el presente = trauma

Estas huellas pueden ser positivas o negativas, una fortaleza o una herida, dependiendo de los efectos que generan en nosotros. Tienen el potencial de elevar nuestra autoestima, llevarnos a disfrutar de la vida y a que seamos nuestra mejor versión o pueden dar lugar a todo lo contrario… Nos pueden hacer sentir pequeños, inseguros, poca cosa e incapaces de tener (y sostener) relaciones saludables. Cuando esto sucede, estamos ante un trauma.

¿Dónde encuentro estas huellas y el trauma? En la mente, en las emociones y en el cuerpo, pudiendo no llegar a ser conscientes de que existan y solo notando (en un principio) las consecuencias que generan. 

¿Sabías que un trauma nos puede estar influyendo sin que nos demos cuenta y que sus efectos podrían aparecer años más tarde?

El problema es que el procesamiento inconsciente del trauma está siempre activo, influenciando nuestra experiencia de vida en el presente. También es importante saber que los síntomas del trauma muchas veces son de aparición tardía, manifestándose incluso años después del acontecimiento traumático, es decir, desde la creación de la huella emocional.

Y ahora, ¿qué hago con mis traumas?

No te asustes. Si bien no podemos cambiar el pasado, si se puede re-significar y re-sentir (viviéndolo de manera diferente). Es posible llegar a traumas y liberar las emociones estancadas, borrando el efecto negativo de ciertas huellas, mejorando nuestra autoestima, nuestra salud mental y emocional y en consecuencia, nuestra calidad de vida.

Todos tenemos traumas, son inevitables y el problema no es tenerlos sino el no tener conciencia de que existen. El trauma no es la experiencia en sí, sino el resultado de la exposición a un acontecimiento emocional intenso que sobrepasó nuestras capacidades de afrontamiento en un momento determinado. 

Como resultado está el peso emocional del trauma, se altera negativamente cómo pensamos, cómo nos sentimos, nuestras relaciones e incluso la salud física. Por ende, ideas como “no soy suficiente”, “no merezco ser amado”, “soy inseguro” o incluso “estoy dañado”, no son un reflejo de la realidad, sino la consecuencia de un trauma que está activo. De igual forma, detrás de problemas en nuestras relaciones y de enfermedades físicas hay emociones enquistadas, hay huellas. Necesitamos llegar a la raíz emocional para dejar de reproducir las mismas dinámicas en nuestros vínculos, como también para prevenir e incluso sanar enfermedades.

Nuestra mente puede sanar traumas por sí sola… Pero no siempre.

Nuestro cerebro tiene la capacidad de procesar traumas y muchos se resuelven con el paso del tiempo, pero hay otros que por su intensidad se sostienen sin resolverse. Cuando esto sucede, las emociones se estancan y se potencian en el tiempo, produciendo síntomas que la persona no puede controlar, y por ende, su vida termina condicionada por huellas negativas llamadas traumas.

Es fundamental reconocer la existencia del trauma psicológico y recurrir a un especialista cuando sentimos que algo nos supera, es decir, cuando notamos que ni nosotros ni nuestro entorno tienen las herramientas para ayudarnos a cambiar algo que nos está generando un malestar importante. Cuando no se está en manos de un especialista en trauma psicológico existe el riesgo de diagnósticos erróneos como depresión, psicosis y trastornos de personalidad, los cuales no solo impiden que mejore el paciente sino que muchas veces empeoran su estado, generando más sufrimiento. 

Si quieres saber más acerca del estado actual del mundo terapéutico y cómo elegir un camino de trabajo personal eficiente, te invito a leer ¿Qué está sucediendo con la terapia?.